REVISTA 110, MUNDIAL RUSIA 2018. -Arabia Saudita derrotó este lunes a Egipto por 2-1 en el último partido del Grupo A y se anotó el primer triunfo árabe en este Mundial Rusia 2018. Un gol en tiempo de prolongación de Salem bañó en lágrimas a “los Faraones” y ensombreció la marca del portero egipcio Essam El Hedary, que con 45 años, cuatro meses y nueve días se convirtió en el jugador más veterano en disputar un mundial.

Arabia Saudita y Egipto se enfrentan en el último partido del Grupo A sin opciones de clasificación y con la continuidad futura de sus técnicos en el aire después de un Mundial decepcionante.

Mohamed Salah comandará un equipo en el que se mezclan jugadores emergentes como Ramadan Sobhi o Mohamad El Neny con otros de amplia experiencia como el cancerbero Essam el Hadary, el abuelo del Mundial. Sin embargo, ninguno ha brillado como se esperaba.

Disminuido en el plano físico a causa de la lesión de hombro sufrida en la final de la Champions League, Salah vio el choque frente a Uruguay en el banquillo y poco aportó en el encuentro ante Rusia. Aunque tuvo algunas ocasiones a lo largo de la contienda, se le percibió carente de continuidad, en parte por su estado físico y en parte por el naufragio de ‘los faraones’ en el centro del campo, donde nunca han tenido faro en este mundial.

Los números de Egipto, dos derrotas, cuatro goles en contra, uno a favor y su despliegue en el campo han puesto en el disparadero a Héctor Cúper, el ‘hombre milagro’ que devolvió a Egipto la miel mundialista perdida en 1990. En declaraciones previas al partido en Volgogrado, el argentino aseguró que no dará “ningún paso adelante para renovar mi contrato si el 90 por ciento de los seguidores y directivos egipcios están en desacuerdo con mis métodos”.

De saltar a la cancha, el cancerbero egipcio superaría con 45 años, cuatro meses y nueve días a su colega de posición, el colombiano Farid Mondragón, hasta la fecha todavía el hombre con más edad que ha disputado un partido del Mundial. En el otro lado del campo, Pizzi también afronta el encuentro envuelto en duras críticas y con la necesidad de una victoria que aúnque la lograra no le garantizará continuar al frente de los “halcones verdes”.

La selección saudí se ha mostrado excesivamente inocente, falta de la experiencia y el colmillo necesario para afrontar un torneo en el que supuestamente se dan cita las estrellas y los 32 mejores equipos el planeta. Los árabes ganaron con facilidad su grupo de clasificación asiático bajo la dirección del holandés Bert van Marwijk, al que la federación decidió despedir, sin embargo, a nueve meses del inicio de este Mundial.

Su sustituto fue el argentino Edgardo Bauza, técnico entonces de Emiratos Árabes Unidos, que apenas duró dos meses y cinco partidos amistosos en el banquillo, en los que cosechó dos victorias y tres derrotas. Pizzi llegó de urgencia en noviembre del pasado año, y apenas ha dejado su impronta en un grupo que ha visto desfilar tres entrenadores en el último año y que ha perdido por el camino parte de su identidad.

Al igual que Egipto, Túnez y Marruecos, los otros tres equipos árabes en el Mundial todos ellos igualmente eliminados en la segunda jornada Arabia Saudí y sus jugadores cambiaron su rutina diario y entrenamientos para adaptarlos al mes del ayuno sagrado o Ramadán, que coincidió con mayo.