Ray Guevara afirma que la Constitución es un instrumento de búsqueda de la felicidad

REVISTA 110.- SANTO DOMINGO-. El presidente del Tribunal Constitucional, doctor Milton Ray Guevara, afirmó que la Constitución es un instrumento de búsqueda de la felicidad, meta que se logra “cuando gobernantes y gobernados respetan un proyecto de nación y la ruta institucional creada para este propósito”.

Así se expresó al dictar la conferencia “La Constitución y el papel del Tribunal Constitucional”, organizada por la Cámara de Cuentas con motivo del 174 aniversario de la Constitución dominicana, en la que hizo un recuento del proceso histórico que dio surgimiento a la Constitución y cómo las experiencias foráneas influyeron en la formación de nuestra Carta Magna.

En esta intervención destacó la importancia de ver la Constitución como “una ruta hacia la felicidad”, citando como ejemplos las constituciones inglesa y estadounidense, que hacen referencia a dicho concepto.

“Este país ha tenido constituciones que han marcado la ruta de la libertad, del desarrollo y del progreso; eso significa felicidad. Esa “feliz Constitución” de Inglaterra se prolonga en el tiempo cuando los constituyentes quieren darle felicidad a su pueblo, y por eso en la Constitución norteamericana de 1787 se dice que los hombres, todos, deben disfrutar de esos derechos que el Creador les dio, como son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Dijo que la Constitución de Moca de 1858 es un ejemplo de felicidad constitucional pues “en ella no había pleno de poderes para el presidente de la República y hablaba, aunque no directamente, del sufragio universal, del derecho al voto de ciudadanas y ciudadanos sin limitaciones por razones de capacidad o razones de fortuna.

La actividad, desarrollada en el salón Pedro Miguel Caratini de la Cámara de Cuentas, estuvo encabezada por el presidente de esta dependencia, Hugo Álvarez Pérez; su vicepresidente, Pedro Ortiz Hernández; Carlos Tejada Díaz, secretario del bufete directivo, y Félix Álvarez, miembro del Pleno de la Cámara.

Asistieron a este encuentro empleados de la dependencia estatal y estudiantes de los centros educativos Liceo Estados Unidos y Liceo Brasil, Colegio María Trinidad Sánchez, de las escuelas República del Perú, República de Uruguay, República de Chile y República de Cuba, y del Colegio Evangélico Central.

Al ofrecer las palabras introductorias, el doctor Hugo Álvarez Pérez destacó la importancia de la Constitución para el logro de los objetivos sociales, al considerarla “la síntesis más abarcadora de las aspiraciones y del compromiso que unen a la sociedad y el Estado para enfrentar una etapa histórica de su desarrollo”.

Durante la actividad, Álvarez Pérez entregó una placa de reconocimiento al doctor Milton Ray Guevara.

El legado de las constituciones de 1858 y 1963

El magistrado Ray Guevara destacó la influencia de las constituciones de 1858 y 1963 en el contenido de la Constitución de 2010, considerada la más avanzada de Iberoamérica, porque instituye el Estado social y democrático de derecho, fundamentado en la solidaridad para toda la sociedad, no para los individuos.

“En República Dominicana, el 26 de enero de 2010 se proclamó una nueva Constitución, heredera de las glorias de la Constitución de Moca de 1858, heredera del legado de la Constitución del 29 de abril de 1963, una Constitución pactada por las dos fuerzas mayoritarias en ese momento en el Congreso Nacional, sin crisis política en el país, sin crisis económica, con una consulta popular ejemplar en todo el territorio nacional donde todo el que quiso pudo manifestarse”, señaló.

Agregó que las constituciones dominicanas anteriores tenían derechos, pero no cómo garantizarlos, destacando las garantías a los derechos incluidas en la Constitución de 2010.

“Esta Constitución tiene garantías y tiene el debido proceso, y para hacer valer todo eso se necesitaba que la primavera tuviese flores, y la democracia dominicana, imperfecta pero perfectible, tuviera un Tribunal Constitucional, que no fue un invento del momento, sino que había sido reclamado a través del tiempo por figuras notables como el doctor José Francisco Peña Gómez, por el licenciado Rafael F. Bonelli y el doctor Manuel Ramón Morel Cerda”.